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San Clemente de Alejandría

San Clemente de Alejandría

Clemente de Alejandría, Padre de la Iglesia griega, es una de las figuras más notables de la literatura griega cristiana del siglo III, de extraordinaria cultura religiosa y profana. Sabía filosofía, literatura, poesía y arqueología paganas, logra conocer perfectamente el texto del antiguo y nuevo Testamento.

Nace en la cuidad de Atenas en el siglo II en el año 150, sus padres fueron paganos, viaja por el sur de Italia, Siria y Palestina, buscando conocimiento cristianos y es cuando conoce a San Panteno, director de la escuela catequética de Alejandría, denominada «Didaskaleion» de cuyas enseñanzas queda deslumbrado y decide quedarse a seguir estudiando, allí estudia las relaciones entre el cristianismo y la filosofía griega.

Después de la muerte de Panteno que ocurre en el año 190 queda dirigiendo en centro educacional en la concurrían una amalgama enorme de paganos, retóricos, filósofos, jóvenes ricos y mujeres elegantes que llenaban la escuela en la que le inculcaba con una inspiración casi divina el ardor jubiloso de una fe sincera y el encanto de su temperamento optimista.

En el año 202, el emperador Lucio Septimio Severo comienza una cruzada contra los cristianos lo que obliga a Clemente a abandonar a Alejandría y se refugia en Capadocia.

Clemente tuvo una educación notable de la que no pretendía perjurar, investiga la literatura que extinguiera su sed de conocimientos que estaba dominado por aquel delirio que consideraba toda la literatura profana y filosófico, la justifica como una forma de revelación y la interpreta como un medio de que dispone el cristiano para llegar al conocimiento de la verdad suprema, es así cuando comienza a moldear la filosofía griega con la cristiana.

El verdadero conocimiento cabal se basa en la fe, pero la razón y lo extraño es la gran inteligencia y guían al fiel hacia el conocimiento del bien. Fue el fundador de la elaboración científica de la teología.

Primer doctor de la Iglesia, Clemente de Alejandría es una de las personalidades más notables de la literatura griega en ciertos aspectos, lo es también de la especulación cristiana del siglo III.

A ciencia cierta no se sabe cuándo entra al cristianismo ni en qué circunstancias. Su amplia cultura pagana no fue opacada en su encuentro con el cristianismo Estuvo proyectando cierta luz en sus obras, en la que exhorta a los griegos paganos a abrazar el cristianismo.

Logra ver con gran sutileza la importancia del arte en el desarrollo del paganismo en la que pasa luego a hablar de la filosofía, en la que conoce los problemas y los tormentos del alma, pero no sabe encontrar para ellos aquella respuesta satisfactoria que se encuentra, en cambio, en la Santas Escrituras.

Por sus conocimientos y la transcendencia de sus obras contribuyó a que sus obras fueran aceptadas por la iglesia.

Las obras más importante de Clemente de Alejandría constan de tres libros: el Protréptico (Exhortación), el Pedagogo (Educación), y los Stromata (Tapices, Misceláneas).

En la que hace una exposición completa y científica de la doctrina cristiana: el primero es el libro más extenso y más importante, habla de la educación del logos como pedagogo en la que establece principios generales de la moral, aquí hace una exhortación y alienta a sus lectores a convertirse y a llevar una vida moral alta, procurando entusiasmarlos con la única verdadera y perfecta filosofía, la religión cristiana.

En el segundo, que consta de otras tres partes, hace una disertación de los vicios más difundidos en la sociedad de su tiempo, como el placer, el lujo de la vida, la extravagancia en el vestir, el derroche en la que da normas sobre ellas para el buen vivir; en el tercero de la trilogía es una voluminosa y confusa obra en siete u ocho partes en la que trata de las relaciones entre la fe y la filosofía griega, aquí hace una mezcla de lo bueno y lo malo, les advierte y les da recomendaciones para que, sin salirse de su sitio, sepan portarse como cristianos.

Esta misma idea aparecerá en su libro Quis dives salvetur, «quién es el rico que se salvará», es una especie de conferencia dedicada a los jóvenes adinerados que tenían un comportamiento inmoral en la que plantea que el que poseer riquezas no es ningún pecado, pero el mal uso de ellas si será condenado, no todos necesitan abandonar sus posesiones, pero no inclinarse ante el dinero.

Dentro de sus obras vamos a encontrar el libro Hypotyposeis, contaba con ocho libros en la que hacía observaciones simbólicas a versículos de las Santas Escrituras, de estos, solo se conservan algunos fragmentos.

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