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San Juan Damasceno

San Juan Damasceno

4 de Diciembre. Obispo y Doctor de la Iglesia. A??o 749

Se le llama «Damasceno», porque era de la ciudad de Damasco (en Siria).??Su fama se debe principalmente a que ??l fue el primero que escribi?? defendiendo la veneraci??n de las im??genes.

Era hijo de un alto empleado del Califa de Damasco, y ejerci?? tambi??n el importante cargo de ministro de Hacienda en esa capital. Pero de pronto dej?? todos sus bienes, los reparti?? entre los pobres y se fue de monje al monasterio de San Sabas, cerca de Jerusal??n, y all?? se dedic?? por completo a leer y escribir.

Juan se dio cuenta de que Dios le hab??a concedido una facilidad especial para escribir para el pueblo, y especialmente para resumir los escritos de otros autores y presentarlos de manera que la gente sencilla los pudiera entender.

Al principio sus compa??eros del monasterio se escandalizaban de que Juan se dedicara a escurrir versos y libros, porque ese oficio no se hab??a acostumbrado en aquella comunidad. Pero de pronto cambiaron de opini??n y le dieron plena libertad de escribir (dice la tradici??n que este cambio se debi?? a que el superior del monasterio oy?? en sue??os que Nuestro Se??or le mandaba dar plena libertad a Damasceno para que escribiera).

En aquel tiempo un emperador de Constantinopla, Le??n el Isa??rico, dispuso prohibir el culto a las im??genes, meti??ndose ??l en los asuntos de la Iglesia, cosa que no le pertenec??a, y demostrando una gran ignorancia en religi??n, como se lo prob?? en carta famosa el Papa Gregorio II. Y fue entonces cuando le sali?? al combate con sus escritos San Juan Damasceno. Como nuestro santo viv??a en territorios que no pertenec??an al emperador (Siria era de los Califas mahometanos), pod??a escribir libremente sin peligro de ser encarcelado. Y as?? fue que empez?? a propagar peque??os escritos a favor de las im??genes, y estos corr??an de mano en mano por todo el imperio.

El iconoclasta Le??n el Isa??rico, dec??a que los cat??licos adoran las im??genes (se llama iconoclasta al que destruye im??genes). San Juan Damasceno le respondi?? que nosotros no adoramos im??genes, sino que las veneramos, lo cual es totalmente distinto. Adorar es creer que una imagen en un Dios que puede hacernos milagros. Eso s?? es pecado de idolatr??a. Pero venerar es rendirle culto a una imagen porque ella nos recuerda un personaje que amamos mucho, por ej. Jesucristo, la Sma. Virgen o un santo. Los cat??licos no adoramos im??genes (no creemos que ellas son dioses o que nos van a hacer milagros. Son s??lo yeso o papel o madera, etc.) pero s?? las veneramos, porque al verlas recordamos cuanto nos han amado Jesucristo o la Virgen o los santos. Lo que la S. Biblia prohibe es hacer im??genes para adorarlas, pero no prohibe venerarlas (porque entonces en ning??n pa??s pod??an hacerse im??genes de sus h??roes y nadie podr??a conservar el retrato de sus padres).

San Juan Damasceno dec??a en sus escritos: «lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo que se ense??a con palabras al o??do, lo ense??a una imagen a los ojos. Las im??genes son el catecismo de los que no leen».

Dicen autores muy antiguos que el emperador Le??n, por rabia contra San Juan Damasceno por lo bien que escrib??a en favor de las im??genes, mand?? a traici??n que le cortaran la mano derecha, con la cual escrib??a. Pero el santo que era devot??simo de la Sma. Virgen, se encomend?? a Ella con gran fe y la Madre de Dios le cur?? la mano cortada y con esa mano escribi?? luego sermones muy hermosos acerca de Nuestra Se??ora.

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