! Esta advocación de la Virgen María se esta cargando ...

" Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros" ( Beata Madre Teresa )

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Nuestra Señora de Naju

1985

Corea

 

¿El momento?

 

Los años ochenta fueron ricos en el inicio de apariciones Marianas, muchas de las cuales se prolongan aún hasta la actualidad, como los casos de Medjugorje o Betania. Naju pertenece a ese grupo de manifestaciones celestiales que estallaron como una flor que se abre cuando llega el momento indicado. María tomó siglos para materializar su presencia, aquí y allá. Una aparición importante cada quinientos años, luego otra cada doscientos, pero desde el siglo XIX se acentúa de forma sensible esta aceleración. Y es de tal magnitud que en la actualidad se puede ver una verdadera sinfonía celestial de apariciones de la Madre de Dios, tantas que la propia Iglesia se siente invadida de fieles que expresan ver u oír a María.

 

Por supuesto que en medio de este inmenso regalo de Dios se mezcla la obra de satán: mucha gente manifiesta la presencia de María y en realidad es sólo un modo de confundir a la gente, arrastrándola hacia el error. Por eso es tan importante Naju, ya que la Presencia Celestial es tan evidente allí que el mensaje puede ser tomado con confianza, máxime cuando existe una masiva presencia de dignatarios de la Iglesia alrededor de la vidente, empezando por Su Santidad Juan Pablo II.

 

¿El lugar?

 

Durante los siglos XVIII y XIX casi veinte mil católicos fueron martirizados en Corea, un pequeño país del extremo este del continente asiático. Su Santidad Juan Pablo II realizó allí mismo recientemente la ceremonia de canonización de muchos de ellos. Con los años esta masacre no sólo no evitó el renacimiento del Catolicismo en Corea, sino que fundó las bases para que estos nuevos santos coreanos impulsen el crecimiento de una fe sincera y profunda, de una iglesia renovada y fortalecida.

 

Durante el siglo XX y mediante la aprobación de la constitución federal del gobierno de la República, Corea del Sur quedó constituida como país en 1948. Pero entre 1950 y 1953 estalla la guerra que sostuvo con Corea del Norte, un vecino tomado por el comunismo ateo que quiso absorber a su hermano del sur por medios violentos. La guerra fue cruel, como suele suceder cuando ocurre entre hermanos, y dejó una población empobrecida y diezmada. Ambos bandos se atribuyeron la victoria, pero lo concreto es que Corea del Norte no pudo invadir Corea del Sur.

 

Tristemente, este deseo de invasión y dominio se mantiene en la actualidad por parte del gobierno comunista norcoreano, como una espada que pende sobre el futuro de los coreanos del sur. Luego de la guerra el país fue muy recuperándose lentamente en medio de revoluciones políticas y sociales.

 

En Naju, pequeña población ubicada en el extremo sudoeste de la península que configura este sufrido país, la Virgen ha querido reconfortar a sus hijos con señales inequívocas de su amor, llamándolos a confiar en Dios, a soportar los sufrimientos, unidos a Ella y a su Hijo, dándoles mensajes de conversión y señalando al mismo tiempo que ésta es la etapa final de su lucha contra el demonio.

 

María escoge con gran cuidado los lugares donde se producen sus manifestaciones: Francia fue en el siglo XIX un lugar desde el cual surgieron muchas de las doctrinas que dañaron a la verdadera fe en Cristo, y allí se sucedieron en secuencia varias apariciones que advirtieron sobre los peligros: Rue de Bac, La Salette, Lourdes, Pontmain. En Medjugorje se presentó María y luego empezó una cruel guerra, cuya tensión aún dura en el lugar. En Rwanda María vino a advertir sobre el peligro de una matanza, y profetizó con detalles lo que luego ocurrió: cientos de miles de personas murieron en una guerra tribal que sacudió a este pequeño país africano durante los años ochenta. En Corea María elige Naju como su lugar: la tensión entre las dos Coreas lleva décadas, pero parece acentuarse con el correr del tiempo. Oremos para que los pedidos de María sean escuchados, y se evite un nuevo y más doloroso baño de sangre en ese lugar.

 

La vidente: Julia Kim

 

El nombre original de Julia Kim es Hong-Sun Yoon: Julia es su nombre de bautismo y Kim es el apellido de su marido. Ella nació en Naju el 3 de marzo de 1947: su padre fue un maestro de escuela experto en literatura china. En 1950, cuando estalló la guerra de Corea, tanto su padre como su abuelo fueron asesinados por soldados comunistas, mientras su hermana menor moría por causa de una enfermedad. En medio de estas tremendas calamidades familiares Julia y su madre cayeron en una situación de extrema pobreza, no teniendo más remedio que trabajar para sobrevivir. Julia no pudo concluir su escuela primaria debido a la falta de recursos de su hogar, hasta que en 1972 se casa con Julio Kim, quien trabajaba en el departamento de agricultura de la ciudad de Naju. El matrimonio Kim tuvo cuatro hijos, dos niños y dos niñas. Con el tiempo la salud de Julia se deterioró, pero escuchemos su propio testimonio.

 

Julia cuenta su vida

 

Dijo Julia: “El asombroso amor de Dios me salvó de la muerte y me dio una nueva vida”.

 

Este es el relato que ella misma hace de su vida:

 

Nací el 3 de marzo de 1947 en Naju como la primera hija de la familia. Hasta que tuve cuatro años mi vida fue una continua felicidad. Yo era la niña mimada de la familia. Los días felices se terminaron cuando estalló la guerra: mi padre y mi abuelo fueron muertos durante el conflicto, y pronto mi hermana menor murió también. Mi madre y yo éramos los únicos sobrevivientes: tuvimos que luchar en medio de una extrema pobreza y otras dificultades. En el año 1972 me casé con Julio Kim, que era el mayor de ocho hermanos. De repente me transformé en la madre de dos hermanos y dos hermanas. Tuve que abandonar mis estudios debido a la pobreza, aunque mantenía una gran ansiedad por seguir estudiando. En cambio, tuve que trabajar duro para financiar los estudios de mi cuñado.

 

Más adelante, cuando tenía cuatro meses de embarazo de mi tercer bebé y mientras hacía las tareas del hogar llevando a mi segundo bebé en mi espalda, comencé a sangrar. Fui inmediatamente a un ginecólogo que dijo que el niño en mi vientre estaba muerto y debía extraerlo mediante cirugía. Me negué a creer que el niño estaba muerto, mientras los doctores le preguntaban a mi esposo si quería que yo viva o muera. Cuando me ataron a la mesa de cirugía y empezaron a intervenirme, comenzaron mis sufrimientos. Tuve una segunda cirugía siete días después. Un día después de la segunda cirugía estaba prácticamente muerta, por lo que me llevaron a un hospital más importante. Tres días después recuperé la conciencia, pero seguía en un estado desesperante. Probé muchas cosas para mejorar mi salud, pero nada funcionó. El ginecólogo dijo que podría mejorar si tenía otro bebé: después de enormes dificultades volví a quedar embarazada.  El trabajo de parto empezó en el noveno mes, pero el niño no podía nacer pese a mis esfuerzos. El doctor recomendó una intervención cesárea, pero mi suegra insistió en que debía tener un parto natural. Para obedecerla continué sufriendo terribles dolores por los próximos dos meses. Mi madre ya no podía verme en ese estado, por lo que me trajo algunas medicinas de un homeopático. Tomé las medicinas y pude dar a luz al bebé en el onceavo mes de embarazo. Perdí una enorme cantidad de sangre y estuve inconsciente.

 

Dos semanas después mi suegra vino a mi casa y me pidió que fuera a comprar arroz. Mientras estaba regresando a mi hogar con el arroz me encontré a mi misma sangrando nuevamente. Tremendos dolores siguieron esa noche, mientras mis pies se hinchaban. Lloré mucho mientras estaba sola. Un día, cuando el bebé tenía cuatro meses, estaba lavando ropa en un arroyo cuando de repente veo que el bebé estaba siendo arrastrado por la corriente. Me arrojé al agua y recogí al niño. De inmediato me vino una alta fiebre y terribles dolores en el vientre. El doctor dijo que era apendicitis y me envió a un hospital en Kwangju. Los análisis arrojaron que tenia inflamación en la pelvis, apendicitis, embarazo extrauterino y una alta fiebre. Estaba cercana a la muerte. Tuve deseos de ir al excusado, pero en lugar de ello me llevaron a la sala de operaciones y la cirugía empezó. Durante una semana, luego de la operación, yo estaba vomitando todo lo que comía. Las enfermeras se quejaban de que yo estaba exagerando y me pateaban en las piernas.

 

Luego de volver a mi hogar los dolores se volvieron más fuertes aún. Aproximadamente un mes después de la cirugía algo salía mezclado con sangre y pus del lugar donde me habían hecho la cirugía. Rosa, mi hija mayor, lloraba sin consuelo y gritaba: mami, tus intestinos, ¿que podemos hacer?, mami, ¿que podemos hacer?. Nos abrazamos y lloramos juntas. Descubrimos que era la gasa  que los médicos se habían olvidado de quitar de mi vientre durante la cirugía. Tuve que visitar la clínica de mi pueblo todos los días. Sangre y pus siguieron brotando durante tres meses. Fui nuevamente al hospital donde me habían hecho la cirugía: los médicos dijeron que debido a la gran inflamación había que realizar otra cirugía. Me negué, porque no tenía más dinero. Continué visitando la clínica de mi pueblo, mientras los dolores continuaban. Mi salud se siguió deteriorando, mientras los dolores se volvían insoportables. Me volvieron a hospitalizar, pero era muy tarde. El doctor dijo: hicimos lo mejor que pudimos, vaya a su casa y coma una deliciosa comida. Habían encontrado un cáncer expandido por todo mi cuerpo. Cuando el doctor trató de mostrárselo a mi marido yo me horroricé y lo detuve. Pensé que era mejor morir que dejar que mi marido vea el cáncer.

 

Después de escuchar la sentencia de muerte en el hospital, fui a mi casa pero no me rendí. No quería disgustar a mi madre que me tenía sólo a mi desde que ella tenía 27 años. Luché, pero ni siquiera me podía sentar o estar de pie. Las partes de mi cuerpo que tocaban el suelo se estaban endureciendo. Mi madre y mi marido se turnaban para hacerme masajes, pero mi cuerpo se estaba enfriando. No podía comer ni beber. Debido a problemas en mis venas no podían aplicarme inyecciones. A pesar de todo esto, ¡yo seguía viva!. Algunas mujeres pertenecientes a una iglesia presbiteriana me llevaron a su templo y me trajeron nuevamente a casa varias veces, a pesar de lo cual yo deseaba ir a una iglesia Católica. Un día dos mujeres presbiterianas me visitaron y consolaron. Cuando se iban pude escuchar que una de ellas le dijo a la otra: que mujer penosa. La vida es preciosa, pero ella ayudaría más a su familia muriendo. ¡Era lo correcto!. ¿Por qué no pensé en eso antes?. Preparé veneno y escribí siete cartas: a mi madre, marido, cuatro niños, y a quien fuera a ser la próxima esposa de mi marido.

 

Mientras pensaba en mi padre y en la forma de llevar adelante mi plan, mi marido llegó de repente a casa, más temprano que de costumbre, y dijo: ¡querida, vamos a una iglesia católica hoy!. De tal modo, fuimos a la iglesia católica de Naju, a ver al sacerdote. Yo le dije: Padre, si Dios existe, El es muy cruel. ¿Por qué tengo que beber yo esta copa amarga?, refiriéndome a mi muerte. ¿Qué hice para merecerlo?. Yo pensaba que era muy injusto, que yo había vivido una vida honrada a pesar de las muchas adversidades. Había ayudado a muchos mendigos, no había atacado a quienes me habían lastimado. En ese momento el sacerdote me dijo: “Señora, usted está recibiendo gracias por medio de su cuerpo. Ni siquiera yo he recibido esas gracias. Créame lo que le digo”. Cuando escuché estas palabras, yo creí y le respondí: “Amen”. En ese momento mi cuerpo, que había estado frío como una roca, se empezó a calentar y empecé a sudar en toda mi humanidad. El Espíritu Santo estaba trabajando en mi.

 

Decidimos volvernos católicos y compramos muchos objetos religiosos en el comercio que estaba al lado de la parroquia. Yo puse una imagen de la Bendita Madre y una rosa sobre el mueble de mi dormitorio y encendí una vela: de inmediato empecé a rezar. Al tercer día, escuché la voz de Jesús: “Acércate a la Biblia. La Biblia es Mi Palabra viviente”. Yo abrí la Biblia inmediatamente y encontré Lucas 8:40-48. Era un párrafo acerca de una mujer hemorroísa, que había sangrado por doce años. Ella tuvo fe y le tocó la borla del vestido de Jesús, y fue curada. Cuando ella lo tocó fue curada inmediatamente, y Jesús le dijo: “Mujer, tu fe te ha salvado. Vete en paz”. También había una historia sobre la hija de  Jairo. El Señor le dijo a Jairo: “No temas, solo ten fe, y tu hija vivirá”. Porque Jairo creyó en Jesús, su hija vivió nuevamente. Yo creí firmemente que estas palabras eran para mi, y con una gran fe respondí: ¡Amen!. En ese momento yo estaba totalmente curada de mi cáncer y de todas las demás enfermedades que había contraído. Me sentí como corriendo o hasta volando. Empecé a ir a la iglesia Católica y también abrí un salón de belleza, mi vida volvió a ser la que viví de niña, volví a sentirme feliz. Me uní al movimiento carismático y a la legión de María. Mi vida se llenó de gozo y amor.

 

Era diciembre de 1980. Durante una reunión de oración nocturna, el director de oración dijo: esta noche alguien va a recibir una gracia especial. Yo creí que a mi también se me iban a dar gracias. Hacia las tres de la mañana, el director le dijo al grupo: ¿qué desean?. De inmediato oré fervorosamente: Señor, yo quiero crecer espiritualmente. Quiero mi crecimiento espiritual. En respuesta, el Señor me mostró escenas sorprendentes. Yo estaba tan conmovida que sentí como si mi cuerpo se hubiera paralizado. Lo que el Señor me mostraba fue en respuesta a todo lo que me había ocurrido a lo largo de mi vida. Yo había sido golpeada duramente por un tío mientras trabajaba en su casa. Trabajaba en una fábrica mañana y tarde sin siquiera recibir paga. Fui golpeada por muchas mujeres que trabajaban conmigo porque no querían devolverme el dinero que les había prestado. Fui maltratada muchas veces porque mi padre no estaba vivo, y muchas otras cosas me ocurrieron que prefiero no recordar.  Yo comencé a llorar amargamente, dándome cuenta de que, hablando humanamente, hubiera sido imposible para mi seguir viviendo mucho más. Pero fue el Señor el que me sostuvo. También oré por aquellos que me habían lastimado: Señor, ten piedad de tan numerosa cantidad de gente. Ellos no lo hicieron porque era yo, eran tus instrumentos para atemperarme. De tal modo, ellos son víctimas debido a mi. Yo no los podía ayudar por más que llorase, porque me di cuenta que ellos habían recibido daño por mi culpa. ¡Señor, perdona a esta pecadora!. Yo seguí pidiendo perdón.

 

Cuando estaba tremendamente arrepentida y pidiendo perdón, las puertas del Cielo se abrieron de repente y una brillante luz llovió sobre mi. También escuché estas palabras tres  veces: “”La puerta del Cielo está abierta”. Yo me volví muy pequeña, una persona diminuta, y recé ansiosamente. Señor, abre mi corazón aún más. Ábrelo más, Señor. Hasta ese momento yo pensaba que había vivido una vida buena y que nunca había cometido ningún error. Ese orgullo fue reemplazado por el completo convencimiento de que yo era la más grande pecadora. Mi cuerpo se endureció nuevamente. Volví a casa ayudada por mis amigos. Mientras estaba acostada rezaba: Señor, si vivo o muero, te lo dejo a Ti. Me ofrecí totalmente al Señor.

 

Tres días después oí la voz del Señor nuevamente: “Hija, Dios ha trabajado en el corazón de su sierva. Levántate de inmediato. Yo me haré conocer a través tuyo, que no eres merecedora”. Cuando escuché estas palabras no tuve sorpresa alguna de que me pude parar de inmediato. Me di cuenta de que estaba curada nuevamente: me sentí como volando. El Señor me había resucitado después de tres días de haber muerto. El me levantó al tercer día de mi enfermedad y arrepentimiento. ¡Si, Señor!. Soy totalmente tuya. Usame de acuerdo a Tu Voluntad. Por los siguientes tres años, el Señor me permitió todo lo que yo quisiera, aún aquellas pequeñas cosas en que pensaba muy brevemente. En cada momento el Señor me mostró que no había nada imposible para Dios. El Señor también me deja ver en el interior de la mente de otra gente y entender la naturaleza de las enfermedades de los demás. Debido a esto yo sufrí dolores indecibles. El Señor me mostró a aquellos que estaban trabajando para Su obra y pensaban que estaban cerca de El mientras le infringían terribles dolores, Crucificándolo con enormes clavos. Recé mucho por ellos.

 

Cuando Jesús entró a Jerusalén montado en un asno, mucha gente le dio la bienvenida con palmas y poniendo sus vestidos al paso del asno. ¿Qué tal si el asno pensaba que toda esa gente le daba la bienvenida a él en lugar de al Señor?. ¿Qué le hubiera ocurrido a Jesús que estaba montado en el asno, si el asno empieza a saltar arriba y abajo con alegría y gozo?. Si, mientras trabajamos para hacer conocido al Señor, podemos fallar en la humildad y pensar que nosotros somos los que hacemos el trabajo. Entonces podemos hacer que el Señor caiga a tierra. El pensamiento de que esto podía ocurrirme a mi me hizo correr un frío por la espalda. Mientras participaba en el movimiento carismático mucha gente gustaba de mi y me hacía pararme en frente de la gente. Pero ahora yo deseo poder trabajar en humildad y a escondidas. Recé: “Señor, ya vi demasiado. Por favor no me muestres nada más. Si puede ser de alguna utilidad para la conversión de los pecadores que te están Crucificando, yo gustosamente viviré una vida de sufrimiento. Señor, yo no soy merecedora, pero, si esto puede ser aún de la más pequeña ayuda a tu obra, te ofrezco todos mis sufrimientos”.  De este modo, me consagré a mi misma y mis sufrimientos para la conversión de los pecadores.

 

Desde entonces yo he recibido tremendos dolores en numerosas oportunidades. Tres años después yo me preparaba para la muerte nuevamente. Mientras me dirigía a orar la Hora Santa en Kwangju, yo recé: “Señor, soy tuya, si yo muero. Soy tuya, si yo vivo. Que se haga Tu Voluntad”. Durante la reunión yo sentí que estaba completamente curada. Desde entonces el Señor ha permitido más sufrimientos y me devolvió la salud según la necesidad.

 

Desde el 30 de junio de 1985 el Señor me ha dado las lágrimas de Su Madre, y lágrimas de sangre a través de la imagen que tengo en mi hogar. Más tarde también me dio aceite con fragancias desde la misma imagen de Su Madre. También nos ha enviado muchos mensajes que son necesarios para todos nosotros. El Señor también reveló cambios visibles en la Sagrada Hostia  e hizo descender la Sagrada Hostia en la capilla en Naju en varias ocasiones, porque muchos niños no aceptan que el Señor viene a nosotros como nuestro Alimento por el amor que nos tiene. Yo, una pecadora, solo deseo y oro para que todos ordenen sus vidas de acuerdo con los mensajes de la Bendita Madre, se suban al Arca de Salvación de María, y sean salvados. Lo que deseo para mi misma es vivir en el anonimato, oculta, cuidando a los desamparados en este mundo.

 

¡Gloria al Unico Señor!. Señor, mi Luz y mi Salvador. El amor es hermoso y dulce, pero también es sacrificio y sudor. Para hacer que una hermosa flor de amor florezca, quiero amar aún  la fría amargura del invierno y ofrecer los dolores que me visitan sin cesar, imitando a los mártires. Yo quiero confortarte como un grano de trigo que cae al suelo y muere para producir muchos frutos.

 

Tenemos en el relato de la vida de Julia el testimonio de cómo Dios lleva a un alma al camino de la santidad. Si bien pasarán muchos años antes de que ella sea declarada santa aquí, después de que Dios recoja el alma de Julia para la vida eterna, se advierten en ella los signos de una conversión profunda, de una entrega que nos recuerda la vida de tantos mártires. Y así tenemos la posibilidad de ver la obra de Dios en esta alma en directo, ya que Julia está aún con vida y sigue luchando desde Corea en beneficio de la obra de la Salvación. Es un enorme regalo de Dios el que podamos conocer esta historia, y su significado es el de un nítido llamado a  nuestra propia conversión, un llamado a seguir nosotros mismos el camino de la santidad. La pregunta que Dios te hace en este instante, a ti, es: ¿Por qué no tú?

 

Naju: María se manifiesta

 

Los acontecimientos se precipitaron a partir del 30 de abril de 1985 cuando una estatua de la Madre de Dios, propiedad de Julia (la misma que compró el día de su visita a la iglesia católica de Naju) comenzó a llorar. Aunque los católicos son una pequeña minoría en Corea, se corrió la voz y poco a poco fue llegando un incontable número de personas que querían presenciar las lágrimas de la Virgen. De ahí en adelante han ocurrido numerosos fenómenos relacionados con la estatua, la cual derramó lágrimas y lágrimas de sangre, un total de 700 veces, entre el 30 de junio de 1985 y el 14 de enero de 1992. Las pruebas de laboratorio confirmaron que se trataba de sangre humana. También de la cabeza de la estatua brotó un fragante aceite, fenómeno que duró 700 días consecutivos, desde el 24 de noviembre de 1992 hasta el 23 de octubre de 1994.

 

El día 18 de julio de1985 Julia recibió el primer mensaje de la Virgen. El llamado más urgente es el de la conversión y el regreso de los hombres a Dios, a su Iglesia, a su verdad, a su amor, para que El pueda sanarlos y restaurarles la vida sobrenatural. La virgen ha pedido a sus hijos en Naju que se amen y se perdonen unos a otros y empiecen a vivir una vida de oración, en humildad, con dedicado amor a Dios y el prójimo, para poder participar de un nuevo tiempo de armonía y paz en el Reino de Cristo.

 

Junto a las manifestaciones de la estatua, Julia ha tenido encuentros con la Santísima Virgen y con San Miguel Arcángel. Numerosos mensajes le han sido dados. Entre ellos: rezar el Rosario para derrotar al demonio, hacer reparaciones por los pecados del mundo, reparar las heridas de los corazones de Jesús y de María con oraciones y sacrificios, vivir la paz en los hogares, perdonándose unos a otros, y el respeto a la vida humana. Les ha pedido lealtad al Papa y sus enseñanzas, respeto y amor hacia los sacerdotes, y una ferviente oración por ellos para que se aparten de las tentaciones del mundo y sean fieles a su vocación. La Virgen le dijo que una señal aparecería en el cielo de Corea, que sería un signo para todo el mundo. Otro tema importante en los mensajes es la Eucaristía, que empezaba a sufrir interpretaciones que ponían en duda la presencia real del Señor en la Hostia Consagrada. La Virgen le decía a la vidente: "Déjales saber a todos que Jesucristo está realmente presente en la Eucaristía, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad... que hagan frecuentes confesiones para recibir al Señor de manera cada vez más digna".

 

Numerosos milagros eucarísticos han sucedido, relacionados con la vidente, siendo el Papa Juan Pablo II testigo de uno de ellos durante una visita de Julia y su familia al Vaticano, en donde asistieron a una misa en la capilla privada de Su Santidad, el 31 de octubre de 1995. En presencia de Monseñor Nam Ik Paik, quien los acompañaba, y del Papa, en el momento de la comunión la hostia que recibió Julia tomó la forma de un corazón, mostrándose como Carne y Sangre. Otros fenómenos similares han sucedido en varias oportunidades y Frei Raymond Spies, el director espiritual de Julia, la ha ayudado en todo momento a presentar ante las autoridades eclesiásticas todo lo referente a estos sucesos. Muchas sanaciones interiores y curaciones físicas han ocurrido, las cuales son parte de las pruebas que se han presentado para la investigación. En 1985 el Nuncio de la Santa Sede en Corea comenzó a realizar un informe detallado sobre los acontecimientos, y el Arzobispo Victorinus Yoon de la Archidiócesis de Kwangju, que comprende la Parroquia de Naju, formó un comité para coleccionar documentos y verificar los eventos, como parte inicial del proceso canónico.

 

Jesús es quien preparó a Julia como un instrumento dócil para Su obra. Y cuando Ella estuvo preparada, se la entregó a Su Madre para que sea María la encargada de hablar a sus pequeños niños, a todos nosotros. Naju, una puerta abierta al Cielo, a la Misericordia infinita de Dios que hace todo por salvarnos, pese a nuestra ceguera.

 

Naju y el aborto: María nos advierte

 

Dijo María el 29 de julio de 1988: Las personas caminan por la ruta que los lleva al infierno porque están cometiendo crueles asesinatos y aún no se dan cuenta de que ellos mismos son asesinos. Estas pequeñas vidas son privadas de su dignidad humana, recibiendo el terrible castigo que sus padres merecen. ¿No son estos castigos suficientemente crueles para ellos?. Yo me siento superada por la tristeza porque estas vidas inocentes, preciosas vidas que nos da Dios, son cruelmente pisoteadas, brutalmente amasadas, aplastadas, despedazadas y asesinadas por sus ignorantes e indiferentes padres.

 

La Virgen le habla frecuentemente a Julia sobre los atroces dolores que sufren los niños asesinados por sus padres. Ella experimenta en si misma los sufrimientos originados en la matanza de millones de bebés en los vientres de sus madres. “Ora por la prevención de los abortos y por aquellos que los ejecutan”. “El aborto y la experimentación genética están implorando un castigo sobre el mundo.”

 

¿Por qué las lágrimas?

 

En junio de 1987 la Virgen le dijo a Julia: "Hija mía, mis lágrimas se deben a que la humanidad no ama a Dios como El merece, ni se aman las personas entre ellas. También, por el terrible pecado del aborto, que mata una cantidad innumerable de bebés diariamente, asesinando inocentes en el útero de sus madres, por cobardía, maldad y placer satánico, y aún, debido a las muchas almas que se niegan a arrepentirse de sus pecados, no buscando la manera de convertirse, y corren el riesgo de la propia condenación eterna". Una fuerte súplica sale de labios de la Virgen a Julia Kim: "La vida de todos debe ser respetada, especialmente la de los enfermos, los ancianos y los no nacidos. Deja saber a todos que la vida comienza en el momento de la concepción y que el aborto es un asesinato".

 

Era el año en que Francia lanzaba la píldora abortiva RU-486 y se multiplicaban los experimentos con embriones en laboratorios, y grupos feministas radicales luchaban por implantar la ley del aborto en diversas legislaciones. En Europa la eutanasia comenzaba a ser vista con buenos ojos y las campañas de anticonceptivos eran lanzadas abiertamente en los medios de comunicación, con el slogan "sexo seguro", al tiempo que el SIDA cobraba innumerables vidas y se extendía a todo el planeta. La vida humana comenzaba a ser objeto de innumerables manipulaciones y abusos. La Virgen pedía que la vida humana fuese respetada desde el momento de la concepción en el vientre de la madre.

 

El 29 de julio de 1988 Julia experimentó dolores sobrecogedores. La Virgen María le explicó que éstos eran los dolores que los embriones sentían cuando luchaban contra la muerte que se les infringía mediante el aborto en el vientre de sus madres. Julia experimentó cuatro veces el profundo sufrimiento de un niño no nacido siendo matado mediante el aborto. Ella sintió nauseas y tomó una posición fetal, mientras gritaba en el momento en que el bebé iba a ser asesinado:

 

“¡No, No, No!”,  por el severo dolor causado por el instrumento de metal introducido en su matriz. Era el grito de una pequeña criatura tratando de escapar gritando: “¡Mamá! Mamá!”. Y el infante que quería vivir le suplicaba a su madre: “Mamá, no, no...! ¡Mamá, Mamá, no!. Yo quiero vivir, Mamá, ayúdame a vivir, ayúdame a vivir, Mamá!... ¡Mamá, Mamá, Mamá!”. Las personas presentes lloraban amargamente al verla sufrir tanto

 

¿Qué podemos decir?. ¿Qué queda para agregar, al comprender el motivo de las lágrimas de María, lágrimas de sangre, lágrimas de Madre por sus hijitos asesinados en la más profunda ignorancia y crueldad?. Nada, no se puede agregar absolutamente nada, sólo oremos por nuestro mundo, por nuestras almas, porque estamos Crucificando al Señor nuevamente.

 

Los milagros de Naju: una sinfonía Celestial

 

A través de Julia Dios ha enviado a este mundo una enorme cantidad de manifestaciones de Su Presencia. Es tan abrumador el testimonio, que no posee comparación con ninguna otra aparición Mariana o manifestación de la Presencia de Jesús. Muchos de los mensajes y las imágenes nos golpearán y harán estremecer. Este es el sentido del llamado de María: que volvamos nuestros corazones hacia el amor infinito de Cristo que desde Naju nos llama a la conversión verdadera.

Presentamos algunos de los principales milagros que se documentaron fotográficamente, ya que muchísimos más ocurren actualmente alrededor de Julia, y siguen  siendo documentados por los miles de testigos que han dado fe de la veracidad de los hechos.

 

Milagros Eucarísticos: Todo en Naju indica la clara unión de María con la Sagrada Hostia: Cristo Presente en los altares, allí nos lleva Su amorosa Madre. Naju gira alrededor de la Sagrada Eucaristía, por lo que los milagros Eucarísticos son los más sorprendentes e impactantes. Quizás el más significativo ocurrió cuando Julia asistió a Misa con Su Santidad Juan Pablo II, y al recibir la Eucaristía ésta se transformó en la boca de Julia en carne y sangre verdadera. El Santo Padre pudo testimoniar este hecho, como muchos otros obispos, sacerdotes y fieles en otras oportunidades. Existen muchisimas fotografías que documentan estos milagros, advertimos a las personas impresionables sobre el dramatismo de las mismas. Sin embargo, recordemos que se trata del Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, Su Pasión está expuesta frente a nosotros, adoremos a nuestro Dios.

 

 

El testimonio de Monseñor Roman Danylak: Este santo obispo fue conocido por nosotros cuando les presentamos en este sitio la obra de María Valtorta, el Poema del Hombre-Dios. Monseñor Danylak fue quien otorgó a tan importante obra su aprobación oficial, liberando la difusión a quienes ya conocíamos de ella con anterioridad. En Naju nos vuelve a sorprender Monseñor Roman Danylak de modo muy agradable: él fue a Naju, le dio la Sagrada Eucaristía a Julia y fue testigo de un Milagro Eucarístico sorprendente. Como no podía ser de otro modo nuestro Obispo héroe Mariano otorgó aprobación oficial de la iglesia a este milagro, y desarrolló un hermoso trabajo donde relata lo ocurrido y nos regala su álbum fotográfico del milagro.

 

 

María llora lágrimas verdaderas, lágrimas de sangre y exuda un aceite perfumado: Las primeras manifestaciones sensibles en Naju provinieron de la imagen de María que lloró, primero lágrimas y luego lágrimas de sangre. Fueron 700 días durante los cuales la Madre de Dios mostró su dolor por la apostasía que envuelve al mundo. También finalmente exudó desde su imagen un aceite que emanaba un  delicioso perfume a flores, así como muchas veces se percibe un fuerte aroma a rosas en la presencia de Julia, o cuando ella recibe la Eucaristía.

 

 

Julia recibe los Estigmas del Señor: Como le ocurrió a San Pío de Pietrelcina y a tantos otros santos, Julia recibe las Santas Llagas de Cristo en su cuerpo. Ella sufre la Pasión del Señor con total entrega, consagrándose a Dios en expiación por los pecados del mundo. Se han realizado pruebas científicas a Julia, pero los médicos no logran identificar ni el origen ni la naturaleza de sus Llagas.

 

 

La fuente de agua milagrosa: Como ocurrió en Lourdes y en muchos otros sitios marianos, también el agua se hace presente en Naju. Una fuente de agua brota en una montaña consagrada a Jesús y María, y es fuente de milagros de sanación física y de la Presencia Eucarística del Señor también. Se han hecho estudios científicos al agua, descubriéndose propiedades que la ciencia no logra comprender: el agua detiene virus como el salmonella, escherichia coli, yessinia enterocholitica y el cidrobacter freu. También posee el poder de purificar agua no potable al agregar una pequeña cantidad a la misma. La ciencia no logra descubrir el origen de estas propiedades, invisibles al conocimiento del hombre. María nos sorprende con su presencia, testimonio vivo de su poder de intercesión frente al Trono de Su Hijo.

Naju y la iglesia

 

Desde un inicio Julia estuvo cerca de los sacerdotes y recibió el apoyo del obispo local. Esta gracia de Dios permite que lleguemos al mensaje que María nos entrega en Naju con total confianza, apoyándonos en la certeza de la pureza y verosimilitud de todo lo que desde Corea Dios nos manifiesta. Como forma de graficar el apoyo que la iglesia otorga a Julia Kim, los invitamos a observar las imágenes del Santo Padre Juan Pablo II y de muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes junto a Julia, principalmente durante los milagros Eucarísticos y las lacrimaciones de María.

 

Recientemente el Obispo de la Diocesis emitió un informe negativo sobre lo ocurrido en Naju. Nosotros hemos advertido que éstas situaciones se han producido en muchas obras de Dios, que luego fueron aprobadas, como el Jesús Misericordioso y Sor Faustina, entre muchas otras. Creemos que la elocuencia de todo lo manifestado en Naju nos obliga a prestar atención a la Presencia de Dios alli, mientras esperamos pacientemente, en oración, que la verdad salga a la luz.

 

Naju y las advertencias sobre estos tiempos

 

María advierte sobre los difíciles tiempos por los que atraviesa al mundo. Y como Dios nos ha dado el libre albedrío, ella claramente nos explica que vendrá un tiempo de paz al mundo, pero condicionado a que el hombre vuelva a Dios y se convierta. Si el hombre persiste en su negación de la Verdad y la Luz, puede hacer rebalsar la copa de la Ira de Dios provocando un castigo. Dijo María:

 

“La Puerta del Cielo es pequeña, de tal modo que solo los pequeños pueden entrar. Por ésta razón, las pequeñas almas deben unirse unas con otras más sólidamente y seguirme en orden para salvar al mundo. Las numerosas almas que han provocado un desbalance en el universo debido a su excesivo orgullo se convertirán, y la paz vendrá al mundo a través de mis fervorosos llamados y lagrimas, y a través de las oraciones, sacrificios y reparaciones realizadas por las pequeñas almas.

 

De este modo, el muro de Alemania del Este cayó (este mensaje llegó pocas semanas antes de la caída del muro de Berlín), los paganos se arrepentirán, los ateos volverán, los países comunistas se convertirán, los alambres de púa que dividen Corea del norte y del sur serán cortados, los demonios colapsarán, y un paraíso terrestre será establecido en esta tierra. Pero si no aceptan mis palabras y rechazan al Señor, el mundo se transformará en mares de fuego y perecerá a través de la tercera guerra mundial. El Dios de amor puede también ser un Dios de Ira. Oren fervientemente y ofrezcan sus sufrimientos”.

 

El 3 de Febrero de 1994 nos advierte la Madre de Dios: Como te dije antes, el orden natural está siendo alterado, y así ocurren con frecuencia muchas anormalidades: inundaciones, incendios, hambrunas, terremotos, sequías, olas gigantes, accidentes de trafico, destrucción a gran escala, todo tipo de desastres ambientales y un clima inusual. También mucha gente muere debido a las guerras, enfermedades incurables y pestes contagiosas. Cuando cae la nieve y el viento frío sopla, ustedes saben que comienza el invierno. Cuando aparecen los brotes nuevos, saben que comienza la primavera. Entonces, ¿por qué no comprenden que estos desastres son los signos del comienzo del Gran Castigo?. A través de todos estos signos, ustedes deben saber que el tiempo del Gran Castigo está cerca. Aquellos que más sufren en este mundo son los bebés inocentes que están siendo asesinados en los vientres de sus madres. ¿Cómo pueden existir tan crueles e inhumanos males?. ¡Mis amados hijos e hijas!. No atraigan hacia ustedes el castigo de la oscuridad, el fuego y la sangre. La gente estaba comiendo, bebiendo y celebrando bodas hasta el mismo día en que Noé entraba al arca. Ellos fueron barridos por la inundación. Si ustedes no escuchan mi voz con la que les imploro ardientemente, se pondrán a ustedes mismos en idéntica situación. La libre masonería está llevando a este mundo cruel a la destrucción, y mediante la difusión de herejías en la iglesia que causan división y confusión, está promoviendo una mayor apostasía en la iglesia.

 

En Naju son muchos los mensajes que advierten sobre los tiempos que vivimos, recomendamos leerlos y meditarlos detenidamente, ya que María quiere salvarnos de nuestra caída. Es la misma Madre de Jesús que vio a su Hijo morir en la Cruz la que habla, y Ella no quiere vernos caer ahora a nosotros. Su Hijo era totalmente inocente, puro y perfecto. Y nosotros, en cambio, somos sus hijos sólo por Gracia de Dios, inmerecidamente. ¡No le fallemos a nuestra Madre!

 

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