" ¡Implorándola no te desesperarás! ¡Pensando en Ella no te descarriarás! Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir." ( San Bernardo de Claraval )

173 [ ]   María en la Iglesia ::  Catecismo de la Iglesia    [ ]

 

María en el Catecismo de la Iglesia Católica

 

En el Magisterio de la Iglesia

 

María, Virgen y Madre, prefigurada en el Antiguo Testamento

 

 Alejandro III - (1105?-1181)

Papa  que defendió con gran energía la supremacía del Papado frente al Sacro Imperio Romano Germánico.

  ( Leer historia de Alejandro III  )

  ( Ver todos los escritos publicados de Alejandro III  )

 

 

Documentos Pontificios Marianos, José A. Martinez Puche, O.P. , Juan Gil Aguilar, O. Carm. BIBLIOTECA MARIANA  2 :I-8.

El mismo Isaías, hablando más claramente de la natividad de Cristo, dice: He aquí que una virgen concebirá y dará a luz un hijo; y se le llamara Emmanuel.  Y como María hubiese de proceder de Jesé, el mismo profeta declara manifiestamente la natividad de María, y por María la de Cristo, y la plenitud de la gracia espiritual en Cristo, diciendo: saldrá un retoño de la raíz de Jese, y brotara una flor de su raíz, y descansara sobre ella [flor] el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y  piedad, y le colmara el Espíritu del Señor. Nació, pues, el Hijo de Dios de una virgen incorrupta , como fue plasmado Adán de la tierra virgen e inviolada, obrando en ella el Espíritu Santo y procurando inefablemente el negocio de nuestra salvación. Pues el misterio de la Encarnación del Señor es un abismo inescrutable. Más a los antiguos padres acaecieron muchísimas cosas, las cuales se anticipó la imagen de este nacimiento. Pues el haberse llenado de rocío el vellón de Gedeón…, significase el rocío del Espíritu Santo en la Virgen, la cual especial y particularmente fue escogida para esto por el Señor a causa de su humildad… el haberse aparecido a Moisés el fuego en la zarza y el no haberse consumido la zarza por el fuego, manifiesta en María la integridad de su virginidad. El que, permaneciendo secas las varas de las demás tribus, broto y floreció la vara de Aarón, de cuya estirpe santísima descendió, la flor de la vara de Jesé que había vaticinado Isaías, señaló como con el dedo el alumbramiento de la incorrupta virgen…

Dignísima fue, pues, de grande y de toda alabanza la madre y virgen, María Santísima, que dio a luz para el mundo a un mediador tan grande de Dios y del hombre y mereció dar a luz a nuestro Salvador. Pues entre todas las mujeres que tuvo el mundo, no mereció tener una que le superase, ni que se le pareciese, ni que le siguiese de cerca. Concibió sin menoscabo de su pureza, dio a luz sin dolor y partió de aquí sin corrupción, según la palabra del angel, mejor  de Dios por medio del angel, de suerte que apareciese llena, no semillena de gracia; y que Dios, su Hijo, cumpliese fielmente el antiguo mandato que enseñó, conviene a saber: de honrar a padre y a la madre; y que la carne virgen de Cristo, que había sido tomada de la carne de la Madre virgen, no se diferenciase de toda ella.

 

::

Este escrito aparece publicado en Categoría : Magisterio de la Iglesia
  Secciones :

 ::

 

:: Volver a la página anterior ::

 

:: Volver a índice del Catecismo ::

 

:: Ir al índice de Escritos de la Iglesia ::

 

 

2723 lecturas. 

 [ Index Home  ]  [ Las Coronas de María  ]  [ La Devoción a María  ]  [ María en la Biblia  ]  [ María en la Iglesia  ]

[ María y los Santos  ]  [ María entre nosotros  ]  [ Canal Youtube  ] [ Mapa del sitio  ]

[ Sobre esta web  ] [ Publica tu Testimonio ] [ Firma el Libro de visitas ] [ Contacto ]