Reflexión mariana de la semana

«Santa María, Reina del Corazón de Jesús«

 

El Corazón de Jesús es el Cielo y el Cielo es su Reino.

Y el Cielo es el dominio de Dios, la Casa de Dios, la vida de Dios.

El Amor es el aire que se respira en ese dominio. Y solo entran allí quienes aman a Dios y al prójimo.

En el Corazón de Jesús el Rey es Jesús porque El es Dios.

El Reino es el mismo Corazón del Rey. La Justicia de este Reino es la Misericordia. La Ley de este Reino es el Amor.  La Misericordia en este Reino reina con Justicia.

En el Corazón de Jesús hay una Reina: su Madre, la Santísima Virgen María.

En el Corazón de María hay un Rey: su Hijo, Jesucristo el Señor.

El Corazón de María vive en el Corazón de Jesús. Es su Reino.

El Corazón de Jesús vive en el Corazón de María. Es su Reino.

María vive en el Corazón de Jesús porque es su Casa y Ella es Ama de esta Casa. Casa y Ama son una sola cosa, tan grande la unión de los dos Corazones: el de la Madre y el de su Hijo.

Lo que piensa el Rey lo piensa la Reina. Lo que decide el Rey lo decide la Reina. Lo que ama el Rey, la Reina lo ama.

El Rey se hizo siervo por amor a sus súbditos, a sus creaturas, a sus hijos.

La Reina se hizo sierva por amor a Dios, a su Hijo y al resto de sus hijos, los hermanos de Jesucristo.

El Rey murió por amor, para liberar a todos los hombres.

La Reina murió de amor, al ver morir a su Hijo, por amor a los hombres.

El Rey resucitó y ascendió a su dominio, el dominio de Dios, donde en plena unidad de naturaleza y voluntad vive con el Padre y el Espíritu Santo y es Dios.

El Rey resucitó a su Madre y la ascendió a los Cielos que son su dominio y el de Ella.

El Rey coronó a su Madre como Reina y Señora de todo lo creado y así, la Sierva del Señor es la Reina de su Rey, ataviada de joyas y de pie a su derecha.

Maria es Reina porque reinó primero que nadie en el Corazón de Dios quien la eligió para ser su Madre, la Corredentora al pie de la Cruz del Redentor, la Prorredentora Cocreadora de los hijos de Dios dados a luz en el Bautismo al precio de la sangre Divina de su Hijo y los Dolores de parto de su Corazón Materno.

Jesucristo es Rey y Salvador y Dios. Y quien no lo tenga por Dios tampoco lo tiene por Salvador ni por Rey.

Maria es Madre de Dios y Madre de los hijos de Dios y es Reina, y quien no la tenga por Reina tampoco la tiene por Madre.

Jesucristo ama a María de la manera más excelsa que un Hijo Dios puede amar a su Madre, a quien amó con Corazón de Hombre perfecto e inmaculado y con Corazón eterno de Dios Amor.

Quien no ama a María con todo su corazón no puede amar a Jesucristo de la misma manera. Quien no se reviste de los mismos sentimientos que Cristo, no puede decir que ama a Dios a quien no ve si no ama a María que es la Madre de quien dice es su Señor.

No se puede seguir al Señor sin seguir a la Señora. No se puede servir al Rey sin servir a la Reina. No se puede amar a Dios sin amar a su Madre e Hija predilecta.

Jesús es Hijo, Rey y Señor del Inmaculado Corazón de María.

María es Reina Madre y Señora del Sagrado Corazón de Jesús.

María es Reina Madre y Señora de nuestros corazones.

María es Reina Madre y Señora en  el corazón de la Iglesia.

María es Reina Madre y Señora en  el mundo entero.

María es Reina Madre y Señora en  el Universo de la historia.

María es Reina Madre y Señora en  nuestras familias, porque si Ella reina, hará del hogar el Cielo.

Porque donde tu reinas, Santa María Madre y Señora, reina tu Hijo Jesucristo, el Rey del Universo y Salvador de todo el género humano.

Dios los bendiga y Santa María les sonría.

Claudio*